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Cunnilingus

El 80 % de las mujeres puede alcanzar el clímax con el sexo oral mientras que en el caso de la penetración la cifra desciende al 25%. Los números son claros. Sin embargo, el sexo oral se ha relacionado tradicionalmente con la felación. Desde la Edad Media el cunnilingus quedó relegado a segundo, incluso tercer plano, como una práctica infame en Europa.

Sin embargo, otras culturas más al oriente han dejado muestras gráficas de su práctica desde el principio de los tiempos. Desde las «auparishtaka» de la India, presentes en esculturas de diferentes templos, hasta las ilustraciones eróticas japonesas llamadas «shunga». Aunque en la época helena las felaciones fueron las auténticas protagonistas, durante el imperio romano el cunnilingus tenía su propio espacio aunque restringido a las bacanales, fiestas sexuales que se organizaban para rendir tributo a sus dioses.

Y es precisamente del latín de donde procede el término etimológicamente: «cunnus», vulva, y «linngus», lamer, se trata de una técnica que va más allá de la literalidad de su nombre ya que puede incluir succión y mordiscos siempre teniendo en cuenta que se trata de una zona altamente sensible.

Las claves de un cunnilingus perfecto son el tiempo y la dedicación. Empezar directamente yendo al grano llevará a acortar la relación innecesariamente. Además, puede que la persona que lo va a recibir no se sienta cómoda comenzando directamente por ahí. Ve bajando poco a poco recreándote en el camino para que se haga esperar. También es importante recordar que hay vida más allá del clítoris: el perineo, los labios mayores e internos, el monte de Venus, la apertura vaginal… Besar, lamer y jugar con toda la zona subirá varios grados la excitación para terminar con la joya de la corona: el clítoris.

Lo ideal es cambiar de ritmo, la intensidad y la dureza de la lengua empezando suavemente y aumentándola poco a poco. Y si crees que solo hay un movimiento posible y entras en un círculo vicioso del que no sabes cómo salir, basta con utilizar patrones, juega a escribir el abecedario o a dibujar números y verás como no se te agotan las posibilidades. Con estos pequeños detalles sólo queda seguir las pistas que dará el cuerpo de tu pareja para alcanzar el clímax.